Qué es la huella de carbono y cómo en BTSA ayudamos a reducirla

Las consecuencias del cambio climático y el compromiso que tanto las empresas como la sociedad en general han adquirido con el medioambiente han hecho que en los últimos años la huella de carbono se convierta en un término fundamental en el ámbito de la sostenibilidad.

Y es que al igual que las personas, las entidades también realizan actividades que producen gases de efecto invernadero, como el consumo energético o la fabricación y transporte de sus productos. En este sentido, las compañías tienen la opción de reducir o compensar su huella de carbono, independientemente de si sus emisiones son directas o indirectas.

Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) encontramos muchas sinergias con los procesos de producción que desarrollamos, por lo que la política de Responsabilidad Social Corporativa de BTSA contempla una contribución activa a todos y cada uno de los factores que incluyen estos objetivos.

¿Qué es la huella de carbono y por qué es vital reducirla para frenar el cambio climático?

La huella de carbono es una métrica ambiental que representa el volumen total de gases de efecto invernadero (GEI) generado por una persona, un grupo, una organización, empresa o incluso un producto o servicio. Este indicador mide tanto las emisiones directas como indirectas de compuestos que están directamente relacionados con el incremento de la temperatura de la Tierra.

Los principales gases de efecto invernadero son el metano (CH4), el óxido de nitrógeno (N2O), el ozono (O3) y, sobre todo, el dióxido de carbono (CO2), que es el más abundante y el que más contribuye al calentamiento global, representando aproximadamente dos tercios de todos los tipos de GEI.

El dato que refleja la huella de carbono se expresa en toneladas de CO2 emitidas, y es importante conocerlo porque la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera hace que se sobrecaliente el planeta, lo que acelera el cambio climático. Calcular la huella de carbono emitida tanto por las personas como por las empresas debe servir para poner en marcha iniciativas que reduzcan las emisiones al máximo.

Huella de carbono personal vs. Huella de carbono empresarial

La huella de carbono de una persona es la cantidad de gases de efecto invernadero que emite su actividad diaria, la cual puede ser regulada a través del estilo de vida y las costumbres (el desplazamiento, la utilización de recursos energéticos, la alimentación…).

Sin embargo, la huella de carbono corporativa es la cantidad de GEI producidos durante toda la actividad empresarial. Las organizaciones o empresas que venden productos o servicios pueden calcular y reducir su huella se carbono a través del ciclo de vida del producto midiendo las emisiones de GEI durante toda la cadena de producción y en el consumo o desecho final. Pero también es importante mejorar la eficiencia energética y consumir energía de origen 100% renovable.

Reducir o eliminar los gases de efecto invernadero generados a partir de los hábitos de consumo de las personas y de los productos o procesos de una organización es una de las soluciones que la sociedad en general puede adoptar para frenar las consecuencias del cambio climático y cumplir los objetivos establecidos en las estrategias de sostenibilidad.

Para ello, reducir el consumo en líneas generales es lo más eficiente en el ahorro de emisiones al planeta. La regla de las 3Rs (reducir, reciclar y reutilizar) es la guía que hay que seguir para reducir la huella de carbono.

Más allá de los procesos, concienciación personal

Además de cuidar los procesos de producción para reducir el impacto de la propia actividad, las empresas deben contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible con políticas internas que promuevan la contribución y la concienciación personal de empleados, clientes y partners.

BTSA ha puesto en marcha programas de formación en su equipo para un correcto uso y ahorro del agua, uno de los bienes naturales más escasos y necesarios. Concienciar del problema y conocer soluciones para el ahorro y gestión responsable de los recursos es fundamental para la contribución personal a estos objetivos.

La utilización de fuentes de energía renovables también aporta una reducción importante en la huella de carbono: uso de placas solares en nuestras instalaciones para producción de energía y para el agua caliente sanitaria, adquisición de vehículos híbridos para uso empresarial o priorizar el tren frente a otras modalidades de transporte para nuestro equipo, suponen un ahorro importante en el consumo energético y ayudan a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

La innovación es parte de nuestro ADN, y los recursos de investigación y desarrollo están contribuyendo también a mejoras en la formulación de productos más sostenibles y la tecnología al servicio de la eficiencia en los procesos de producción. La reducción en el consumo de energía y materias primas es clave en esta optimización de procesos.

Los antioxidantes y la economía circular

Con el modelo de producción actual estamos agotando los recursos naturales y abusando de las energías no renovables, por eso la economía circular está cobrando tanta importancia. El objetivo es dejar atrás el modelo lineal y sustituirlo por otro que permita ampliar la vida de los productos o darles una segunda vida para reducir el uso de materias primas, optimizar los materiales y disminuir la cantidad de residuos generados.

Pero para establecer un desarrollo sostenible hay que poner el foco de atención en cada fase del producto, desde las materias primas empleadas en su fabricación hasta los materiales de envasado, con el fin de alargar su vida útil y poder reutilizarlo o reciclarlo una vez que su ciclo haya llegado a su fin.

¿Qué es la economía circular?

La economía circular es definida por la Fundación para la Economía Circular como un nuevo sistema económico y social cuyo objetivo es la producción de bienes y servicios a la vez que se reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía. De esta manera se reutilizan los productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido en cada uso, extendiendo así su ciclo de vida.

En este modelo, que es sustitutivo del modelo económico lineal basado en “usar y tirar”, prima el aprovechamiento de los recursos disponibles y la reducción de las materias primas. Para ello es necesario el concepto de las 7Rs: reducir, reutilizar, reparar, renovar, recuperar, reciclar y rediseñar que, en definitiva, consiste en que los productos sean diseñados para ser reutilizados considerando la variable medioambiental como un factor más a la hora de tomar decisiones en base a cada fase del producto.

Economía circular

Fuente: Ecoembes

En la práctica, la economía circular consiste en reducir los residuos al mínimo. Cuando un producto llega al final de su vida útil, sus materiales se mantienen dentro de la economía en la medida de lo posible para que puedan ser nuevamente productivos con diferentes utilidades.

Uno de los motivos principales para avanzar hacia una economía circular es el aumento de la demanda de materias primas y la escasez de recursos disponibles. Pero el impacto en el clima y su influencia en la lucha contra el cambio climático es otro factor a tener en cuenta. La extracción y el uso de materias primas tienen consecuencias medioambientales, por ejemplo, el consumo del aumento de energía, las emisiones de dióxido de carbono o los daños a la biodiversidad. Por el contrario, un uso diferente de las materias primas como hace este nuevo modelo económico podría reducir considerablemente las emisiones contaminantes.

Los antioxidantes a favor de la economía circular

En BTSA estamos muy comprometidos con cuidar los recursos naturales disponibles y sacar de ellos el máximo provecho, y para lograrlo optamos por una economía circular.

Las principales materias primas utilizadas en la fabricación tanto de los antioxidantes naturales como de la vitamina E son los subproductos de los procesos de destilación de las refinerías de aceites vegetales para consumo humano. Lo que hacemos es revalorizar estos subproductos y transformarlos en aditivos (antioxidantes) o nutrientes (vitamina E) para que posteriormente puedan ser utilizados por empresas de alimentación, cuidado personal o nutrición animal, así es como les damos una nueva vida.

En BTSA optamos por los antioxidantes porque un modelo de economía circular consiste en mantener los materiales a un alto valor durante el mayor tiempo posible. De esta manera no solo protegemos los productos de la oxidación y el deterioro sin comprometer su aspecto, olor o sabor, sino que además aumentamos su vida útil, haciendo que sean aptos para el consumo durante un periodo de tiempo mayor reduciendo de manera considerable la generación de residuos.

Del mismo modo, los productos que generamos en BTSA son reutilizados para la fabricación de biodiesel, por lo que no generamos residuos directos con nuestra actividad.

Economía circular para un desarrollo sostenible

Para contribuir a la protección del medio ambiente y a la lucha contra el cambio climático nos esforzamos por reducir los recursos finitos y reemplazarlos por otros renovables. Es por ello por lo que utilizamos únicamente energía eléctrica procedente de fuentes 100% renovables. Y en cuanto a la reducción del consumo de energía de fuentes no renovables, en BTSA disponemos de paneles solares en las instalaciones para la producción de agua caliente sanitaria. Al utilizar únicamente energía eléctrica procedente de fuentes renovables también hemos reducido considerablemente nuestra huella de carbono, contribuyendo así a un desarrollo sostenible.

Además, en la línea de contribuir con este modelo, contamos con la certificación NO-GMO IP, que garantiza que solo adquirimos materias primas de origen vegetal que no hayan sido modificadas genéticamente, respetando la biodiversidad de las diferentes especies del planeta.

⬇ ¡Descarga nuestro ebook y descubre las claves para elegir el antioxidante ideal para tu producto⬇

Ebook. Antioxidante ideal

Antioxidantes para reducir el desperdicio de alimentos

El desperdicio de alimentos en todo el mundo se está convirtiendo en un problema de peso con cada vez más importancia. Hoy en día se calculan un total de 931 millones de toneladas de alimentos desperdiciados según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), lo que supone que el 17% de la producción total alimentaria en todo el mundo va a parar a la basura.

Además, a nivel mundial, per cápita se desperdician 112 kilogramos de alimentos (a nivel del consumidor), de los cuales 74 se producen en los hogares. Todos estos alimentos disponibles desechados tienen un fuerte impacto no solo económico y social, sino también medioambiental.

Los desechos de alimentos: un factor de peso en el cambio climático

De acuerdo con la ONU, se estima que entre un 8 y un 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están asociadas con comida que no se consume, por lo que desperdiciar alimentos afecta negativamente al cambio climático, que ya está empezando a mostrar algunas de sus severas consecuencias, como el deterioro de la seguridad alimentaria.

Asegurarse de que los alimentos lleguen a quienes los necesitan y, de paso, reducir el impacto medioambiental, es un desafío y una gran oportunidad para elaborar productos eficientes ahorrando recursos económicos, porque al desperdiciar alimentos no solo se tira comida, sino también los recursos económicos y naturales empleados a lo largo de todo el proceso (tierra agua, energía y un largo etcétera).

En BTSA, como empresa alimentaria dedicada a la fabricación de antioxidantes naturales y vitamina E natural, desarrollamos antioxidantes que alargan la vida útil de los alimentos y mantienen sus propiedades nutricionales durante más tiempo, permitiendo así que cada alimento pueda llegar a todos los puntos del planeta en las mejores condiciones para su consumo.

Prolongar la vida útil de los alimentos con antioxidantes

En los últimos años, el uso de antioxidantes ha experimentado un crecimiento en el mercado alimentario debido a sus beneficios tecnológicos, haciendo que cada vez sean más las empresas que se interesan por proteger sus productos contra la oxidación y prolongar así su vida útil. Y es que con los antioxidantes es posible conseguir una solución natural y científicamente probada para ralentizar los procesos de oxidación, extender la vida útil de producto y, por consiguiente, reducir el desperdicio de alimentos.

Realmente, los antioxidantes no son más que componentes cuya función es evitar la oxidación de los alimentos, por eso en la actualidad la industria alimentaria depende de ellos para garantizar que los productos conservan su calidad durante el mayor tiempo posible.

El problema es que cuando un alimento se oxida, en la mayoría de los casos sufre modificaciones en el color, el olor o incluso el sabor, lo que hace que pierda parte de su valor nutritivo suponiendo un desperdicio si no se ha llegado a consumir, además de poder causar un problema en la salud de la persona que los ingiere.

Pero, a pesar de que la oxidación es un proceso irreversible que no se puede evitar en su totalidad, sí que existen maneras de retrasarla con el objetivo de poder conservar los alimentos durante más tiempo, y una de ellas es emplear antioxidantes.

Es por ello por lo que los antioxidantes de BTSA tienen un rol fundamental en la disminución de desechos alimentarios. Al retrasar el proceso de oxidación, que tarde o temprano tiene lugar de manera inevitable, los productos puedan ser consumidos durante un periodo de tiempo más largo prolongando su vida útil.

Si se tiene en cuenta que una menor pérdida y desperdicio de alimentos conduciría a un uso más eficiente de la tierra y una mejor gestión de los recursos hídricos, lo que tendría un efecto positivo en los medios de vida y en la lucha contra el cambio climático, el uso de antioxidantes en la industria alimentaria se convierte en un gesto sencillo pero imprescindible.

⬇ ¡Descarga nuestro ebook y descubre las claves para elegir el antioxidante ideal para tu producto⬇

Ebook. Antioxidante ideal

Uso de antioxidantes naturales en cremas de cacao

El chocolate es un ingrediente que se utiliza en muchos de nuestros alimentos diarios, como las galletas, los cereales o los batidos. Y aunque está clasificado como uno de los sabores favoritos en las sociedades occidentales, el chocolate sigue siendo un producto que requiere procedimientos complejos para su producción. El chocolate proviene de los granos de cacao, la fruta producida por Theobroma cacao o árbol del cacao. Estos granos son refinados y posteriormente son sometidos a un proceso de limpieza, concheado y molidos. Su transformación en diferentes productos finales se llevará a cabo en fábricas de otros países a los que son exportados.

Uno de los derivados del chocolate que utilizamos en nuestras dietas son las cremas de cacao untables. Para hacer este tipo de productos, la totalidad o parte de la manteca de cacao que existe en el chocolate ha de ser reemplazada con una o más grasas líquidas o cremosas para obtener una textura flexible y untable.

El chocolate se puede describir como una suspensión, que consiste en partículas sólidas no grasas (sólidos de cacao, cristales de azúcar y, finalmente, partículas de leche en polvo) dispersas en manteca de cacao como una fase grasa continua (líquida). Para poder estabilizar la suspensión, se añaden emulgentes a la mezcla. El emulgente más común utilizado para este fin es la lecitina, una mezcla de fosfolípidos de origen vegetal.

Además, las grasas del chocolate son propensas a oxidarse por especies reactivas de oxígeno, presentes en el aire, lo que conlleva a una pérdida de propiedades nutricionales y un olor y sabor desagradables. Para evitar la degradación de las grasas, se pueden agregar antioxidantes, como la vitamina E natural.

BTSA, la principal compañía europea que fabrica antioxidantes naturales y vitamina E natural para la industria de alimentación, ofrece desarrollos innovadores para solucionar la degradación de las grasas en el chocolate, como TOCOBIOL® PLUS L 85, una mezcla sinérgica de nuestro antioxidante TOCOBIOL®, palmitato de ascorbilo y lecitina de girasol. TOCOBIOL® es un antioxidante natural hecho a partir de la destilación de una única materia prima: aceite de soja No-GMO. Contiene, de forma natural, tocoferoles, esteroles, escualeno y monoglicéridos, que proporcionan sus propiedades antioxidantes y de dispersión únicas. El palmitato de ascorbilo (E 304i), derivado natural, proporciona cualidades sinérgicas adicionales cuando se combina con nuestro antioxidante TOCOBIOL®. La lecitina de girasol (E 322), derivado natural, se añade como emulgente.

El siguiente ensayo realizado por el departamento de I + D de BTSA tiene como objetivo demostrar la mayor potencia antioxidante del TOCOBIOL® PLUS L 85 y TOCOBIOL®. Para ello se utiliza el dispositivo RapidOxy®, basado en el análisis de oxidación acelerada que permite medir la oxidación de muestras en breve espacio de tiempo. Se introdujeron las siguientes muestras en el dispositivo:

  • Crema de cacao (sin antioxidante)
  • Crema de cacao + 150 ppm TOCOBIOL® PLUS L 85
  • Crema de cacao + 200 ppm TOCOBIOL®
  • Crema de cacao + 300 ppm TOCOBIOL®

Chocolate y Antioxidantes

 

Como podemos observar en la Gráfica 1, TOCOBIOL® PLUS L 85 es el antioxidante más efectivo. Con lo cual es una gran alternativa seminatural para extender la vida útil de este tipo de productos y estabilizar la emulsión de chocolate.

Además, TOCOBIOL® es una gran alternativa 100% natural para proteger el chocolate de la oxidación.

Para obtener más información sobre TOCOBIOL® PLUS L 85, TOCOBIOL® y todos nuestros antioxidantes y productos para alimentos, visite nuestro sitio web www.btsa.com.

 

Ebook. Antioxidante ideal

Legislación, toxicidad y usos del propilenglicol en alimentación animal

El 1,2-propanodiol, propano-1,2-diol, monopropilenglicol (MPG) o propilenglicol (PG), entre sus múltiples nombres, se caracteriza por ser un líquido soluble en agua, incoloro, inodoro y de aspecto aceitoso. Este ingrediente es reconocido por tener una gran variedad de aplicaciones sobre los diferentes tipos de industria existentes (productos cosméticos, productos farmacéuticos, lubricantes, yesos, arcillas, tintas o tóners…), pero sobre todo destaca en la industria de la alimentación por su uso como aditivo alimentario.

 

PG-BTSA

 

De entre sus múltiples aplicaciones en el sector alimentario, el propilenglicol se utiliza frecuentemente como parte de la composición de edulcorantes líquidos, mantequillas, helados, refrescos o cafés. Además, y como el propilenglicol tiene la capacidad de disolver la mayoría de los compuestos orgánicos existentes, en la industria alimentaria sobresale su uso como humectante o soporte de emulsiones, aromas, antioxidantes o colorantes.

Si trasladamos el punto de mira hacia el mundo animal, la legislación europea de referencia de aditivos para la alimentación destinada a animales se recoge en el Reglamento (CE) 1831/2003. Tras la confección de este documento legal, el panel científico FEEDAP (Aditivos y productos o sustancias utilizados en la alimentación animal) de la EFSA sugirió una recalificación de algunos de estos aditivos, entre ellos el propilenglicol, por la nueva denominación de “materia prima”. Este cambio de denominación se reflejó en el Reglamento (UE) 892/2010, y desde entonces el propilenglicol se utiliza como materia prima con fin de aumentar los requerimientos energéticos del ganado bovino, ovino, caprino o porcino, entre otros.

Sin embargo, y desde 1996, la legislación americana a través de la FDA considera al propilenglicol como sustancia GRAS en alimentación animal, a excepción de su uso en comida para gatos. Esto se debe a que cada vez más estudios científicos confirman que los gatos experimentan, incluso tras el consumo de dosis muy bajas de propilenglicol, un tipo de anemia causada por la formación de cuerpos de Heinz.

Algunos de los síntomas iniciales más característicos que pueden desarrollar los gatos asociados a este tipo de anemia hemolítica son:

  • Ictericia o coloración amarillenta en la piel y ojos.
  • Orina de color oscuro.
  • Fiebre.
  • Debilidad.
  • Mareos.
  • Confusión.

Si se prolongase en el tiempo el consumo de estos piensos, los síntomas podrían agravarse de manera considerable. Por ello, se desaconseja el uso de propilenglicol en las fórmulas de piensos para gatos.

Actualmente, el propilenglicol es la única solución emulgente para vehiculizar antioxidantes sintéticos como el BHA (E 320, Butilhidroxianisol) o el BHT (E 321, Butilhidroxitolueno), ambos muy utilizados para evitar la alteración del color y la oxidación de las grasas en multitud de piensos comerciales. Además, las dosis máximas de estos antioxidantes sintéticos nunca deben de superar las 150 ppm, de manera individual o en conjunto, tal y como se especifica en el anexo III del Reglamento (CE) 2316/98.

Por suerte, existen empresas que se preocupan por desarrollar soluciones ante estos problemas en aras de proteger la salud de los animales de compañía. BTSA ofrece soluciones de antioxidantes de origen 100% naturales destinados a la alimentación animal, y evita firmemente el uso de propilenglicol en todas sus fórmulas.

Entre estas soluciones de antioxidantes 100% de origen natural y libres de propilenglicol, se destacan las siguientes:

  • OXABIOL® es un antioxidante natural hecho de tocoferoles obtenidos a partir de la destilación de una única materia prima: extracto de aceite de soja No-GMO.
  • OXABIOL® PLUS C 60 es una mezcla de nuestro antioxidante OXABIOL® con otros ingredientes que ofrecen un efecto sinérgico.

La industria alimentaria vive en una transformación constante, cuyo objetivo siempre será satisfacer las necesidades actuales de todas las personas y animales. Es muy importante que todos estos cambios vayan siempre de la mano del marco legal de referencia del momento para garantizar el más alto nivel de seguridad alimentaria.

Para saber más sobre la gama OXABIOL® y sobre todos nuestros antioxidantes y productos para nutrición animal, visita nuestra página web https://www.btsa.com/mercados/nutricion-animal/

Por qué proteger los cereales para el desayuno con antioxidantes naturales.

En 1863, James Caleb Jackson, doctor estadounidense, hizo posible el consumo de cereales en frío gracias su desarrollo más innovador, la granula. La granula se componía de una mezcla de cereales horneados, desmenuzados y vueltos a hornear, que solo era posible consumir si habían estado previamente sumergidos en leche durante la noche anterior.

20 años más tarde, en la década de los 1880’s, el médico John Harvey Kellogg mejoró la fórmula del doctor Jackson al introducir la combinación de diferentes tipos de cereales, como el trigo, la avena y el maíz. Este alimento se dio a conocer con el término de granola, tal y como se conoce en la actualidad.

Para llegar hasta el desarrollo de los copos de cereales de desayuno, debemos de saltar hasta el siglo XX. En el año 1906, Will Keith Kellogg, hermano de John, inventó los mundialmente conocidos como copos de maíz. Esta innovadora idea marcó un antes y un después en la alimentación a nivel mundial.

Como se sabe desde hace años, los cereales son una de las bases de la Dieta Mediterránea, aportando una gran cantidad de hidratos de carbono y proteínas. Además, se recomienda consumir cereales integrales debido a que, como mantienen sus cubiertas externas, concentran gran cantidad de fibra, numerosas vitaminas del grupo B y minerales como el hierro, selenio, potasio y magnesio.

BTSA-cereal-proceso

 

Actualmente, el proceso de obtención de cereales de desayuno en la industria alimentaria es el que se representa en la Gráfica 1. A continuación, veremos en detalle las etapas de preacondicionado, extrusión y aplicado en spray de otros componentes:

 

  • En el preacondicionado, se introducen los ingredientes en un equipo denominado preacondicionador, el cual calienta, homogeneiza y humidifica la mezcla para facilitar la etapa posterior de extrusión.
  • Posteriormente, la mezcla humedecida se introduce en un extrusor. Los extrusores son equipos industriales que trabajan a presiones y temperaturas elevadas, por lo que el agua que contiene la mezcla de cereales se evaporará tan rápido que hará que el producto se expanda y gelatinice el almidón. Gracias a esta gelatinización del almidón de los cereales, se consigue un producto de digestión y asimilación adecuada.
  • El producto resultante se enfría, corta, hornea y se vuelve a enfriar. Una vez llegamos a la última etapa, se incorporan ciertos componentes que hayan podido degradarse en el proceso, como vitaminas, antioxidantes o minerales, mediante la aplicación de una solución rociada con spray.

 

 

Una vez abierto el envase de cereales y, por consiguiente, al exponer el producto en contacto con el oxígeno del aire, la vida útil del producto comienza a disminuir. Para evitar que el producto se enrancie debido a la oxidación de la fracción grasa del producto, la industria alimentaria lleva incorporando desde hace años antioxidantes de origen sintético, como el BHA (Butilhidroxianisol, E 320) y BHT (Butilhidroxitolueno, E 321).

 

BTSA, el principal fabricante europeo de Antioxidantes Naturales y Vitamina E Natural, ofrece desarrollos innovadores de origen 100% natural, como TOCOBIOL®, un antioxidante natural hecho a partir de la destilación de una única materia prima: aceite de soja No-GMO.

En siguiente ensayo realizado por el departamento de I+D de la compañía tiene como objetivo demostrar la mayor potencia antioxidante de TOCOBIOL® sobre dichos antioxidantes sintéticos. Para ello se utilizó el dispositivo RapidOxy®, el cual se fundamenta en la aceleración artificial del proceso de oxidación de los productos introducidos. El ensayo se realizó utilizando las siguientes muestras:

1) Granola (sin antioxidante).
2) Granola + BHA/BHT.
3) Granola + TOCOBIOL®.

BTSA-antioxidante-cereales

Como se puede observar en la Gráfica 2, TOCOBIOL® dobla la capacidad antioxidante de la mezcla BHA/BHT sobre la granola, mostrando ser una gran alternativa 100% de origen natural para alargar la vida útil de este tipo de productos.

Por tanto, y para acompañar el cambio de tendencia de los consumidores hacia una alimentación más saludable, BTSA se posiciona a la vanguardia en el continuo desarrollo de soluciones antioxidantes de origen 100% natural para dejar de lado el uso de producto sintéticos para la protección de los productos alimentarios.

 

Ebook. Antioxidante ideal

 

Cómo incrementar la estabilidad del guacamole con antioxidantes naturales

El aguacate (Persea americana) es una baya comestible originaria del continente americano, siendo México el mayor productor y exportador a nivel mundial.

El aguacate es rico en fibra, potasio, ácido fólico y vitamina E, entre otros. Con respecto a su fracción grasa, y de manera similar al aceite de oliva, la mayor parte es mono-insaturada, por lo que su consumo ayuda a disminuir los niveles de colesterol LDL en sangre y, por consiguiente, las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, esta grasa insaturada supone un importante hándicap a la hora de su conservación ya que, tras la etapa de recolección, se inician una serie de mecanismos y reacciones enzimáticas en cadena que tienen como destino final la oxidación del producto.

Una vez abierto en su estado de maduración óptimo, un aguacate puede almacenarse para su consumo, en refrigeración, como máximo 24 horas antes de su completa oxidación. Por esta razón, y para alargar la vida útil de productos que llevan mayoritariamente aguacate en su composición, como en el caso del guacamole, la industria alimentaria tradicionalmente incorpora en su composición antioxidantes sintéticos como el Eritorbato Sódico, un aditivo alimentario que en Europa está catalogado con el código E-316.

El uso de este y otros antioxidantes sintéticos se suele utilizar en la industria alimentaria principalmente debido a su reducido precio. Sin embargo, como alternativa a estos antioxidantes, BTSA desarrolla antioxidantes 100% naturales que poseen una gran eficacia y ofrecen una óptima respuesta antioxidante sobre el producto final, con la garantía de que estos productos son seguros, saludables y no serán cuestionados por los consumidores en el futuro.

A continuación, presentamos un estudio desarrollado por el departamento de R&D de BTSA, que tiene como objetivo determinar y comparar el incremento de la estabilidad oxidativa de una salsa de aguacate comercial mediante la adición de un antioxidante sintético y otro 100% natural.

El antioxidante sintético utilizado fue Eritorbato Sódico (E 316), mientras que como alternativa natural se utilizó TOCOBIOL®, un antioxidante 100% natural hecho a base Tocoferoles, desarrollado exclusivamente por BTSA.

1) La primera etapa del estudio consistió en extraer la fracción grasa de la salsa de aguacate. Para ello, se utilizó éter de petróleo como solvente, debido a su baja higroscopicidad y su gran carácter lipófilo.

2) A continuación se determinó el índice de peróxidos que poseía esta fracción grasa para conocer su estado oxidativo al inicio de la prueba y poder continuar con el análisis de estabilidad oxidativa.

3) Posteriormente se llevó a cabo un ensayo comparativo de oxidación acelerada RANCIMAT® a la misma temperatura, flujo de aire y concentración de antioxidantes.

 

BTSA-guacamole

 

Como se puede observar en la Tabla y Gráfica 1, la muestra que contiene el antioxidante 100% natural TOCOBIOL® aumentó la estabilidad oxidativa de la salsa de aguacate en un 31%, mientras que la muestra con el antioxidante sintético Eritorbato Sódico (E 316) incrementó la estabilidad oxidativa solo en un 14%.

En definitiva, TOCOBIOL® ofrece una mayor protección oxidativa con respecto al Eritorbato Sódico (E 316) en guacamole u otras salsas de aguacate, por lo que es una perfecta alternativa natural a otros antioxidantes sintéticos utilizados por la industria alimentaria.

Uno de los principales objetivos de BTSA es ofrecer a la industria alimentaria alternativas 100% naturales que sean capaces de alargar la vida útil de los productos, contribuyendo así a reducir el desperdicio alimentario lo máximo posible y el impacto que se genera de manera indirecta hacia el medio ambiente.

 

Ebook. Antioxidante ideal

De las legumbres al hummus. Tipos, propiedades y composición nutricional.

Antiguamente, el tipo de alimentación daba muchas pistas sobre la posición que ocupaba cada individuo en la pirámide jerárquica de la sociedad. Como regla general, la dieta de los individuos que pertenecían a estratos más altos se basaba principalmente en el consumo de alimentos de origen animal, en especial de carne de caza mayor. En contraposición, el pueblo llano se seguía una dieta mayoritariamente de alimentos de origen vegetal, como los cereales, legumbres, hortalizas y frutas.

Hoy en día, con las bases de la dietética asentadas, se sabe que el consumo regular de alimentos de origen vegetal previene de la aparición de diferentes tipo de enfermedades como la diabetes, obesidad o el cáncer de colon. Dicho esto, se puede afirmar que el pueblo llano se alimentaba de manera más saludable.

De todos los alimentos de origen vegetal, las legumbres son las que más se asemejan a la composición de la carne gracias a su alto contenido en proteínas, lo que les hacer ser un excelente sustituto de la dieta. Actualmente, las guías dietéticas de los diferentes países recomiendan a la población aumentar el consumo de legumbres ya que, además de contener un alto porcentaje proteico, son ricas en fibra, grasas saludables, vitaminas y minerales.

Tradicionalmente, las legumbres se han relacionado con una comida de invierno. Un buen plato de legumbres cocidas o estofadas combate al frío y reconforta cuerpo y alma. Esto no es del todo cierto, ya que existen multitud de formas de consumirlas en frío: germinadas, aliñadas o en forma de hummus, entre otras muchas.

El hummus, receta muy antigua y común de los países de Oriente Medio, se ha puesto de moda en los últimos años a nivel internacional. El hummus se compone principalmente de garbanzos, aceite de oliva, pasta de sésamo, zumo de limón, ajo, comino y pimentón.

 

BTSA-Hummus

 

Como se puede observar en la Tabla 1, el hummus aporta gran cantidad de grasa, mayoritariamente, insaturada. Debido a que este tipo de grasa puede oxidarse con gran facilidad, el zumo de limón que lleva en su composición ralentiza este proceso, consiguiendo alargar algo más la vida útil del producto.

En BTSA somos conscientes de los problemas que tiene la industria alimentaria asociados con la conservación y la vida útil de este tipo de productos tan susceptibles a la oxidación debido a su alto contenido de grasa. Por ello, la compañía desarrolla soluciones de antioxidantes 100% de origen natural para prolongar aún más la vida útil de los alimentos.

TOCOBIOL® es un antioxidante natural hecho a partir de la destilación de una única materia prima: aceite de soja No-GMO. Contiene, de forma natural, tocoferoles, esteroles, escualeno y monoglicéridos, que proporcionan sus propiedades antioxidantes y de dispersión únicas.

A continuación, el siguiente ensayo realizado por la compañía sobre un aceite vegetal comercial pretende mostrar la eficacia antioxidante de TOCOBIOL®. Dicho ensayo se ha llevado a cabo en un dispositivo RANCIMAT®, el cual tiene la capacidad de realizar un estudio comparativo de oxidación acelerada con muestras a diferentes dosis de antioxidante.

 

Hummus-BTSA

 

De acuerdo con los datos que se muestran en la Gráfica 1, se puede observar que a una dosis de 1500 ppm de TOCOBIOL®  se aumenta significativamente la vida útil del producto. Por tanto, TOCOBIOL® puede ser una gran alternativa 100% de origen natural para prolongar aún más la vida útil de este tipo de alimentos.

BTSA es el principal fabricante europeo que ofrece innovadores soluciones de antioxidantes naturales y cuenta con más de 25 años de experiencia en el sector.

Ebook. Antioxidante ideal

Propiedades, usos y protección antioxidante del aceite de nuez de macadamia en cosmética.

La piel, además de ser el órgano más grande de nuestro organismo, actúa como escudo protector de las agresiones externas del ambiente, como pueden ser los rayos UVA, la contaminación atmosférica o el frío. Por ello, es de gran importancia protegerla cada día para promover su regeneración y asegurar que cumple su función.

Uno de los ingredientes que se suelen utilizar en las formulaciones de cosmética natural son los aceites esenciales, ya que por una parte aportan agradables aromas y por otra, vehiculizan numerosos compuestos que sirven de nutrientes a la piel.

Los aceites esenciales se encuentran de forma natural en numerosas frutas, semillas o plantas, y para conservar de forma íntegra sus propiedades, estos deben ser extraídos exclusivamente por métodos físicos de prensado en frío.

En la actualidad, el uso del aceite de nuez de macadamia como ingrediente de productos cosméticos está creciendo de manera exponencial, debido a los numerosos beneficios y nutrientes que aporta a la piel, entre los que destacan:

  • Es rico en ácido oleico. Nutriente que destaca por su alta capacidad de penetración sobre la piel, ejerciendo un beneficio extra sobre las pieles secas.
  • Posee gran concentración de vitaminas del grupo B. Destaca la vitamina B3 o niacina, la cual es capaz de mejorar los mecanismos de reparación de la piel ante agresiones externas como los rayos UVA del sol.
  • Gracias a su contenido en proteínas, aporta elasticidad y firmeza en la piel.
  • Aporta oligoelementos esenciales. El selenio proporciona flexibilidad a los tejidos y retrasa el envejecimiento de la piel. El zinc potencia la síntesis del colágeno.

Sin embargo, la composición de ácidos grasos que tiene el aceite de nuez de macadamia le hace ser muy propenso a la oxidación y, por consiguiente, a la pérdida de estos beneficios. Como solución, y para mantener intactos todos estos nutrientes para que puedan ejercer su correcta función sobre la piel, la industria cosmética añade una serie de antioxidantes, los que en la mayoría de los casos son de origen sintético. Uno de estos antioxidantes artificiales es el TBHQ (Terbutilhidroquinona, E-319), utilizado por su alta efectividad en aceites vegetales.

No obstante, los consumidores de hoy en día buscan productos cosméticos que les aporten los mismos beneficios, pero que no contengan ingredientes o aditivos sintéticos, especialmente aquellos cuyo uso puede ser cuestionado.

En ese sentido, los fabricantes de productos para el cuidado personal deben buscar nuevas soluciones antioxidantes, de origen natural y con la misma efectividad antioxidante.

A continuación, presentamos los resultados de un ensayo Rancimat®, un test de oxidación acelerada, realizado para comparar el poder antioxidante de TBHQ y BIOXAN® T90, en una muestra de aceite de nuez de macadamia. El ensayo se llevó a cabo en el R&D Center de BTSA, utilizando la misma dosis para cada antioxidante y los mismos parámetros de estudio como flujo de aire y temperatura.

  • Aceite de nuez de macadamia (sin antioxidante)
  • Aceite de nuez de macadamia + TBHQ
  • Aceite de nuez de macadamia + BIOXAN® T90

Macadamia-Oil-BTSA

Los datos obtenidos reflejan que BIOXAN® T90, no solo iguala, sino que supera el desempeño del TBHQ para estabilizar una muestra de aceite de nuez de macadamia, demostrando que con productos naturales se pueden obtener los mismos resultados a la hora de estabilizar un producto y protegerlo contra la oxidación.

BIOXAN® T90, es un antioxidante 100% natural hecho a base de tocoferoles concentrados procedentes de la destilación de aceite de soja No-GMO. Además, cuenta con el sello de calidad COSMOS APPROVED, una garantía de calidad sobre el origen de sus ingredientes en aspectos como su procedimiento y procesado ecológico, respeto de la biodiversidad, y ausencia de GMO y petroquímicos, entre otros

Para saber más sobre BIOXAN® y sobre todos nuestros antioxidantes y productos para la industria cosmética, visita nuestra página web https://www.btsa.com/mercados/cosmetica/

 

Ebook Proveedores

 

¿Cómo evitar la pérdida de propiedades de los colorantes y pigmentos?

El uso de colorantes es una práctica muy extendida en la industria alimentaria o cosmética, ya sea para hacer más atractivos los productos o para realzar alguna de sus características propias.

Los colorantes se han utilizado desde la antigüedad, principalmente con productos existentes en la propia naturaleza, pero con la aparición de la industria productiva de alimentos o cosméticos para consumo humano, se empezaron a emplear productos originarios de la industria química, es decir, colorantes sintéticos. Afortunadamente para los consumidores, la tendencia, en el uso de colorantes, es regresar hacia los productos de origen natural.

Sin embargo, una de las principales problemáticas de los colorantes es la perdida de color y sabor debida a la oxidación por la presencia de aire, luz o altas temperaturas.

Gracias a los antioxidantes naturales como TOCOBIOL® se puede frenar estos procesos sin necesidad de introducir en los alimentos antioxidantes sintéticos. Los cuales están cada vez más limitados debido a su toxicidad y en progresivo desuso, como el TBHQ (E 319), BHA (E 320) ó BHT (E 321).

En BTSA, desde nuestro laboratorio de investigación estamos constantemente desarrollando nuevos productos naturales para nuestros clientes en diversos campos, y los fabricantes de colorantes cada vez más, requieren de soluciones antioxidantes naturales para proteger sus productos de la pérdida de sus propiedades.

En nuestro laboratorio tenemos la capacidad de realizar pruebas de oxidación acelerada en diferentes métodos, como los métodos SCHAAL, RANCIMAT® o RAPIDOXY®

Esos métodos aceleran los procesos de oxidación de las muestras, y midiendo determinados parámetros de control se puede determinar cuándo una muestra se ha oxidado, y así poder realizar comparativas con muestras estabilizadas con diferentes antioxidantes a diferentes concentraciones.

Aquí presentamos los resultados de un estudio de oxidación realizado sobre pimentón rojo, un colorante natural utilizado en multitud de productos alimentarios, y podemos ver cómo TOCOBIOL® ejerce una acción muy positiva en el mantenimiento de la calidad del producto, contrarrestando la acción de los factores degradativos y manteniendo una mejor conservación de las propiedades colorantes y nutritivas del producto.

BTSA-AOX-Colors

La imagen 1 muestra la comparación de como el pimentón rojo va perdiendo su color original pardeándose por acción de la oxidación acelerada en un medio controlado.

La muestra de la izquierda ha sido tratada con TOCOBIOL®, un antioxidante natural desarrollado exclusivamente por BTSA, mientras que la muestra de la derecha no tiene ninguna protección, por lo que ha perdido su color original y adquirido un sabor rancio.

Ensayos como este demuestran que un antioxidante natural como TOCOBIOL® no solo posee una eficacia contrastada, sino que su mayor estabilidad térmica le hace ser un producto ideal para la industria alimentaria y cosmética.Ebook. Antioxidante ideal